". . . Este azote se hará sentir en todo el mundo y será tan terrible que cada uno de los que sobrevivieren se imaginará que será el único que ha quedado libre. Todos se arrepentirán y serán buenos. Este castigo será muy corto, instantáneo, pero terrible. Hasta el principio de las tinieblas, la persecución de los justos por los malos y los impíos será tan grande que habrán de padecer un verdadero martirio. Las cosas vendrán a tal extremo que parecerá imposible humanamente hacer nada y que todo está perdido. Entonces nuestro señor hará un cambio tan notable en un momento, como de la mañana a la noche, que el pondrá todas las cosas en orden.
El triunfo de la iglesia vendrá precedido de un gran castigo. Será un nuevo castigo y principalmente contra los impíos, que serán juzgados y castigados. Serán muchos más los que sucumbirán a el que los que se verán libres. Y enseguida vendrá el gran triunfo de la santa iglesia y el reinado del amor fraternal; dichoso aquel que viva en tan venturosos días". |