Ya Hipócrates habló en su momento del semen femenino, y luego fue Galeno quien defendió la existencia de un líquido seminal en la mujer. Incluso De Graaf en 1672, postuló que había una próstata femenina o “corpus glandulosum”, que segregaba un líquido, convirtiendo a la mujer en más libidinosa. Es decir, todos ellos, ya en sus épocas hablaron de cierta manera de la eyaculación femenina. Pero aún hoy se sigue creyendo que es un mito, y hay muchas leyendas urbanas al respecto, la pregunta del millón es ¿existe? ¿Qué es? ¿Cómo se siente? ¿Cómo conseguirla? Aquí explicaremos todas sus dudas, pero sobretodo te diremos todos los trucos que hay que saber para conseguir la tan anhelada eyaculación femenina también denominada “squirt”.

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Cuando hablamos de eyaculación femenina nos referimos a la expulsión de líquido a través de la uretra o de la vagina (tema aún en discusión) en pleno orgasmo. Su líquido es generado por las Glándulas de Skene o Parauretrales y no se parecen en consistencia y en sus componentes al semen masculino. El diccionario define eyaculación como: “Emisión rápida y violenta de un líquido, especialmente de semen”, por lo cual, tradicionalmente se ha visto como una función netamente masculina. Así las cosas, suponer la posibilidad de una eyaculación femenina se consideró por años como una barbaridad o, al menos, una distorsión propia del cine porno. Ciertamente, es frecuente en esas películas la escena en que la protagonista expulsa por sus genitales una impresionante cantidad de fluido en pleno clímax, para deleite de los hombres que tienen en ello su mayor fantasía erótica.

La verdad es que no se trata de un truco visual ni de una invención. Entre 6 y 36 por ciento de las mujeres experimentan estas emisiones, de las cuales se sabe desde antaño. En la Antigüedad, Aristóteles las estudió al igual que Hipócrates y Galeno, los padres de la medicina. También da cuenta de ello el milenario Kama Sutra, el libro de aprendizaje de amor y sexo de India. En el siglo XVII, cuando Gaspar Bartholin hizo importantes hallazgos sobre la anatomía de la mujer, el tema volvió a la palestra. En el siglo XIX, el asunto fue visto como señal de perversión, un estigma que Sigmund Freud reafirmó a su manera, al señalar, en su libro Dora, que los llamados “jugos del amor” femeninos eran otra manifestación de la histeria.
Y a propósito de los hombres: ¿cómo ven ellos a las ‘mujeres manantial’? Para comprender sus diversas reacciones, hay que recordar que de acuerdo con las representaciones colectivas relativas al género, el hombre es el que penetra y expulsa, mientras que la líbido femenina es misteriosa e interior. De repente, con la eyaculación femenina, un término y una función hasta ahora reservada al varón, se le atribuye al sexo opuesto, frente a lo cual Héril agrega: “Las ‘mujeres manantial’ fascinan y perturban, porque con ellas las fronteras de género se vuelven confusas”. En ese orden de ideas, ciertos hombres le tienen miedo a esa sexualidad desbordada, bruta, casi animal. No son raros los que las toman a mal, porque les parece que los están despojando de una parte de su virilidad. Otros, en cambio, ven las emisiones de las ‘mujeres manantial’ como una recompensa, y se alegran de ver a su pareja expresar tal placer.

Un placer que, al decir de una ‘mujer manantial’ entrevistada por Psychologies “es una plenitud absoluta, una sensación que no se parece en nada a todo lo que yo había sentido antes”. En efecto, para Sylvain Mimoun, es muy probable que el placer arrecie en la eyaculación femenina, porque a las sensaciones físicas se agrega la felicidad de experimentarlas y compartirlas con la pareja.
La tardanza con que se le reconoció a la mujer su derecho al placer, es una de las causas por las cuales las ‘mujeres manantial’ son aún una minoría, pero, de acuerdo con Héril, todas pueden llegar a serlo. En ese campo, una de las propuestas más exitosas es la de la periodista y feminista Deborah Sundahl, autora del best-seller y video didáctico Todo sobre el Punto G y la eyaculación femenina, en los cuales enseña ejercicios de la zona pélvica y técnicas de relajación para llegar a estas emisiones. Antes de hacerlo, Héril advierte la importancia de tomarlo como una búsqueda de autoconocimiento y de renovación de las fuentes del disfrute, mas no como una obligación o un entrenamiento para una carrera de sexo. “No hay una jerarquía del orgasmo. Uno no es mejor que otro. Lo que cuenta es estar conectadas con las propias emociones”, concluye.

Según un estudio realizado por la Florida State University en Tallase, 82% de las mujeres confesaron haber experimentado una liberación de fluido en el momento del orgasmo. Aquí te contamos 10 cosas fundamentales que tienes que saber sobre el tema.
1. De que existe, existe: el médico y sexólogo, Cabello F., ha estudiado bastante del tema y en una de sus publicaciones afirma que, pese a la controversia en este tema, la eyaculación femenina sí existe. “Nosotros pensamos que independientemente de la existencia de incontinencia urinaria en algunos casos, la mayoría de las mujeres “eyaculan”, existiendo variaciones en la cantidad del líquido emitido y/o posiblemente en la dirección de la emisión”, explica el especialista.
2. No a todas se les nota: es muy posible que quienes no ven algún tipo de eyección de líquido durante el orgasmo, se deba a que el producto de la “próstata femenina” sea muy escaso o porque se dirige retrógradamente hacia vejiga, tal como ocurre en la eyaculación retrógrada de algunos hombres. Ahora bien, investigadores como Emanuele Jannini de la Universidad L´Aquila en Italia (2002) aseguran que la razón por la que algunas ven esta eyección y otras no, es debido a que las aperturas de la glándula de Skene varían en tamaño de una mujer a otra. Y si ellas causan la eyaculación femenina, se podría explicar la ausencia visible de este fenómeno en varias mujeres.
3. De dónde viene: la posible estructura anatómica de la supuesta eyaculación sería la siguiente: tal como apuntan Testud y Latarjet (1975), alrededor de la uretra se disponen abundantes glándulas uretrales y parauretrales a las que nominan en su conjunto “próstata femenina”.

4. Su provocación: la eyaculación femenina pareciera ser estimulada en el famoso punto G (de Gräfenberg) al interior de la vagina.
5. De qué está compuesta: Lo primero es advertir que por no tener una función reproductiva, no contiene ningún elemento con ese fin, como los espermatozoides en el caso de los hombres. Estudios han demostrado que este líquido tiene una composición diferente a la orina (aunque puede estar presente en bajas cantidades), reuniendo glucosa, fosfatasa ácida prostática y antígeno prostático específico, además de urea y creatina.
6. No hay qué avergonzarse: muchas veces esta expulsión de líquido produce turbación en la mujer que la confunde con orina, lo que puede producir que en este afán de controlarse, "aprenda a no tener orgasmos". En todo caso deberíamos plantearnos de que “mas allá de que en realidad se trate de orina o eyaculación, es producto del placer y por nada del mundo deberíamos avergonzarnos o reprimirnos”, señala la experta, Lic. María Carolina Bedetti Thompson.
7. Permitir liberarse: si es que se desea comprobar si se tiene la capacidad de eyacular el suficiente líquido como para ser visto sin problemas, es indispensable que la mujer acepte sus fluidos corporales como normales en su vida. Sólo así se permitirá soltar la presión de las ganas de eyacular o de la sensación de que algo liberará.

8. De cuánto estamos hablando: según estudios, la cantidad de líquido liberado por las glándulas parauretrales varía de una mujer a otra, y va desde sólo unas gotas hasta casi dos tazas (444 ml.). Y se sabe que cuanto más dure su orgasmo, más eyacularía.
9. Dónde están las glándulas productoras: la abertura uretral se ubica sobre la apertura de la vagina, debajo del clítoris. Ahora bien, a simple vista no se ven las glándulas, pero éstas se ubican dentro de la vagina, en su pared anterior, rodeando la uretra y desembocando en ella a través de pequeños orificios.
10. Tocar el punto justo: la estimulación del clítoris es esencial para lograr la eyaculación femenina. Y es que si no es bien estimulado, la mujer no se excita lo necesario para que sus glándulas parauretrales se llenen de fluido. Asimismo, es menos probable que ella alcance el orgasmo, limitando las contracciones rítmicas de los músculos pélvicos que expelen la eyaculación. Un consejo: previo al encuentro sexual, se recomienda pasar al baño y vaciar la vejiga. De esta forma podrás sentirte tranquila que al sentir deseos de orinar cuando estás en el peak de tu excitación, te dejes llevar y liberes los fluidos, que en esta caso no será orina, sino que eyaculación natural.

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