Como el astro que ilumina el firmamento, México regaló al mundo la Nochebuena para que adornara la época navideña, flor diminuta de enormes hojas en forma de estrella y profundo color carmesí, se ha convertido en un símbolo decembrino.
La flor típica de Diciembre y Navidad que adorna todos los hogares es la flor de Noche Buena, una típica flor mexicana llamada originalmente Cuetlaxóchitl, nombre náhuatl que significa "flor de pétalos resistentes como el cuero", recibe el nombre de Flor de Nochebuena, porque florece precisamente durante los meses de noviembre y diciembre.
Las culturas mesoamericanas amaban la naturaleza y en especial las flores, por lo que esta flor fue utilizada por ellos no solo para decorar y alabar a sus dioses, sino también como planta medicinal y para teñir el cuero, el algodón y otros textiles. También llegó a ser un símbolo de "nueva vida" para los guerreros muertos en batalla.

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La Flor de Nochebuena se usó por primera vez en las fiestas navideñas del siglo XVII, en Taxco, Guerrero. Un grupo de monjes franciscanos que había llegado al lugar las recolectó en los campos cercanos, donde crecían en forma silvestre, para enmarcar una procesión conmemorativa de la Natividad, llamada Fiesta del Santo Pesebre, iniciando así una tradición en la localidad.
Durante la época de la Colonia, cuando los frailes evangelizaron a los indios, empezó a ser utilizada pra decorar los nacimientos en las las iglesias y conventos, dándoles un gran colorido y belleza.
La historia nos revela que el diplomático Joel Robert Poinsett, quien fue embajador de Estados Unidos en México de 1825 a 1829, conoció la Flor de Nochebuena cuando viajó una Navidad a Taxco y visitó la Iglesia de Santa Prisca, engalanada con las flores de Nochebuena. Quedó fascinado con su exótica belleza y llevó algunos ejemplares de la planta para cultivarlos y propagarlos en los invernaderos que tenía en su casa, en la población de Greenville, Carolina del Sur.
Poinsett ayudó a difundir la planta, enviando ejemplares a varios de sus amigos horticultores y a muchos jardines botánicos de Estados Unidos y Europa. A la Flor de Nochebuena se le conoce como Poinsettia en Estados Unidos y otros países de habla inglesa, en recuerdo de quien la propagara y popularizara como adorno de Navidad.

A esta flor se le puede dar la poética acepción de "flor hiemal", es decir, flor invernal. Esta planta maravilló y sigue maravillando a los habitantes de los países nórdicos, al ser capaz de florecer bajo los crudos inviernos por lo que es especial durante esta época festiva del año.
Pero ¡cuidado!, no te dejes engañar, porque la hermosa flor de nochebuena no es la que creemos, porque sus hermosos pétalos rojos, no son pétalos sino hojas, que al madurar se vuelven rojas o blancas, la verdadera flor, aunque no lo creas, la forman las bolitas amarillas que se ven en el centro.
La Flor de Nochebuena también tiene otros nombres como Flor de Pascua, Estrella de Navidad, Santa Catalina, Flor de fuego y en Guatemala la conocen como Guacamayo. En 1834, los botánicos dieron a esta hermosa flor su nombre científico, la llamaron Euphorbia pulcherrima y aunque suena medio feo, pulcherrima significa "la más bella".
En México, la Cuetlaxóchitl es conocida con distintos nombres. En Chiapas se le conoce como Sijoyo y en Durango como Catalina; en Guerrero, Michoacán, Veracruz e Hidalgo, como Flor de Pascua y en Oaxaca como Flor de Santa Catarina. También hay quienes la llaman Flor de Fuego o Bandera.
Fuera de México, es conocida como Hoja Encendida en Centroamérica; como Corona de los Andes en Chile y Perú y simplemente como Flor de Navidad en Venezuela. En Argentina se le conoce como Estrella Federal, por haber sido el símbolo que en el siglo Diecinueve escogieron las fuerzas federalistas que combatieron a quienes pugnaban por la implantación del centralismo en ese país y es la flor nacional.

La apariencia de la Flor de Nochebuena es ahora muy diferente de las que Poinsett encontró en las zonas tropicales de México. Los horticultores han desarrollado arbustos de poca altura para decorar interiores durante las fiestas decembrinas, así como plantas de colores amarillo, rosa, blanco o crema, durazno y rojos más vivos, gracias a la hibridación. Estas nuevas plantas retienen su color por muchas semanas, engalanando templos, hogares, oficinas, comercios y avenidas durante diciembre y enero.
En Francia y Holanda, los floricultores también la cultivan con ese método y la exportan a todo el mundo. En los Estados Unidos se producen y venden cada diciembre más de 80 millones de Poinsettias. Los aztecas usaban el jugo lechoso y blanco o látex de la Cuetlaxóchitl, para elaborar una medicina contra la fiebre, así como el extracto de sus brácteas, mezclado con resina de pino, para teñir de rojo escarlata artículos de cuero, telas y cosméticos.

Como dato curioso, Cuetlaxóchitl o Flor que se Marchita, lo que hoy llamamos Nochebuena, fue la primera reina de Azcapotzalco.
Cuanta la leyenda la historia de una niña mexicana muy pobre. Lloraba en Nochebuena camino a la iglesia, porque no tenía regalo alguno para dejar al Niño Jesús en el altar de la iglesia de su pueblo, mientras rezaba con mucha devoción, pidiendo se le concediera obtener un regalo valioso.
Sus sinceras oraciones fueron escuchadas y un ángel se le apareció repentinamente. Le dijo que cortara algunas ramas de las plantas que crecían cerca del camino para llevarlas a la iglesia. Cuando la niña llegó al altar con su manojo de tallos, como humilde ofrenda, ocurrió un milagro. Al contacto con las lágrimas, que aún caían de sus ojos, de las ramas brotaron bellas flores rojas.
Así aparecieron las primeras Nochebuenas, debido al fervor de una niña afligida, quien ya tuvo en sus manos un regalo digno para darles al Niño Jesús y a su madre, la Virgen María.
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