La historia tiene muchos datos curiosos y algunos hasta ridículos, pero eso pensamos ahora en 1906 cuando se fundó la marca el sexo no era tan liberal, ni mucho menos bien visto, la masturbación, así como los métodos anticonceptivos estaban estrictamente prohibidos por la iglesia, sin embargo la herencia occidental de los «Corn flakes», se remonta al siglo XIX, cuando un grupo de adventistas comenzó a desarrollar un nuevo alimento, que llenara los estándares de su estricta dieta vegetariana.
Los miembros del grupo experimentaron con numerosos granos, incluyendo el trigo, la avena, el arroz, la cebada y desde luego el maíz. El doctor John Harvey Kellogg, director del Sanatorio Battle Creek, en Battle Creek, Míchigan y además adventista, usó estas recetas para sus pacientes, como parte de un estricto régimen vegetariano. Este régimen excluía el alcohol, el tabaco y la cafeína y la dieta estaba compuesta por completo de alimentos blandos. Como seguidor de Sylvester Graham, partidario de la abstinencia sexual e inventor de las Graham crackers y el Graham bread, Kellogg creía que los alimentos picantes o dulces aumentaban la pasión. Al contrario, este cereal de maíz tendría una propiedad antiafrodisíaca y disminuiría el deseo sexual.

El señor Kellogs contra el placer y el sexo >>>
En aquella época masturbarse estaba muy mal visto, la religión jugaba un papel importante en la sociedad estadounidense y ese acto era uno de los peores pecados. La gente creía que esta práctica tenía como consecuencia desgracias de todo tipo, como el cáncer, impotencia, locura, debilidad mental, entre otras. Ante este enorme problema el Sr. John Harvey Kellogg pensaba que tenía la solución.
El inventor de los cereales Kellogg's no sólo era un fanático puritano, sino alguien que creía fervorosamente que la dieta normal de los americanos ("a base de cerdo, pan de harina fina, ricos pasteles y condimentos, que bebe té y fuma tabaco”) les llevaba hacia la depravación moral y los excesos sexuales.

El inventor puritano pensó que consumiendo cereales, sus conciudadanos podrían ser más castos y menos propensos a vicios sexuales como la masturbación, que él consideraba la plaga más grande de la Humanidad.
Con estos cereales intentó conseguir una sociedad pura y casta como su propio inventor que estuvo casado con su mujer y confesó que durante 40 años de convivencia no había mantenido relaciones sexuales, ni tan solo compartir su propio lecho aunque si habitación. Kellogg estaba a favor de la ablación química y en contra de los preservativos y el amor libre.
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