Cuando se menciona a la Sagrada Biblia (sea de la religión que sea) es inevitable que sus seguidores, creyentes y defensores salgan con las manos en alta y la defiendan a muerte como la palabra de Dios que se supone que es, mucho es lo que se alega respecto a la Biblia, lo que no tendría nada de malo si es que de verdad se pudiera defender que la Biblia es la Palabra de Dios. Y sin embargo, ¿lo es? Uno puede decir que sí porque la misma Biblia lo dice, pero eso no es una prueba, yo puedo decir que mis palabras son inspiración divina y porque yo lo digo no significa que sea cierto, entonces pues, ¿Cómo comprobar si la Biblia es o no la palabra de Dios? Pues encontramos un artículo muy interesante que somete a la Biblia al método científico 1.- Constatación de hechos, 2.- Formulación de hipótesis, 3.- Enunciación de predicciones que deberían cumplirse si la hipótesis fuera correcta, 4.- Verificación y formulación de una ley científica o falsación y desecho de la hipótesis. Así pues vamos a ello…

Los hechos que tenemos a la vista son los siguientes: 1.- Existe un grueso libro llamado la Biblia, 2.- Existe gente que postula la Biblia como la Palabra de Dios porque Dios mismo la ha inspirado. A partir de ahí formularemos una hipótesis que puede estructurarse en dos partes: 1.- Existe un Dios, y 2.- Ese Dios ha inspirado a los escritores de la Biblia para señalarle la Verdad a los seres humanos. A partir de esta hipótesis formulada en dos partes, haremos algunas predicciones, y veremos si éstas se cumplen o no.

PREDICCIÓN 1: LA BIBLIA DEBERÍA SER UN LIBRO CIENTÍFICAMENTE EXACTO. La idea es que Dios a lo mejor no revela todas las verdades científicas del universo, pero tampoco habría permitido que se filtre a un libro inspirado, el mas mínimo dato científico erróneo que pudiera llevar a la gente a sospechar en su contra. Y la corroboración acá es forzosamente negativa. La cantidad de datos científicos erróneos es bastante importante. De partida, la Biblia considera que la Tierra es plana. En segundo lugar, considera que los vegetales no son seres vivos, como se deduce de que pudieron sobrevivir un año entero sumergidos bajo la inundación del Diluvio Universal, en un medio fuertemente salino como es el agua de mar, y sin realizar fotosíntesis. En tercer lugar, señala que las estrellas son más pequeñas que la Tierra (cuando dice en varios pasajes que las estrellas caen del Cielo, etcétera). Y así sucesivamente. Por lo tanto, la Biblia no pasa la prueba de la exactitud científica.
PREDICCIÓN 2: LA BIBLIA DEBERÍA SER UN LIBRO HISTÓRICAMENTE EXACTO. Si Dios lo sabe todo, entonces quienes escriben bajo su inspiración no deberían cometer el más mínimo error histórico, ni incurrir en contradicciones. Y la Biblia los comete. En primer lugar, señala que el mundo fue creado unos 4000 años antes de Cristo. En segundo lugar, el Diluvio Universal jamás acaeció en los términos que describe la Biblia. En tercera, posee genealogías contradictorias (Zorobabel, por ejemplo, figura con dos padres distintos en dos pasajes diferentes). Y así, suma y sigue.

PREDICCIÓN 3: EN CASO DE ESTABLECER NORMAS, ÉSTAS DEBERÍAN SER COHERENTES DE PRINCIPIO A FIN. El punto aquí es que si hay un único Dios que es legislador, entonces las leyes de la Biblia deberían ser todas coherentes entre sí. Y la verdad es que no sucede de ese modo. Existe una fuerte brecha entre las leyes del Antiguo Testamento (que prescriben entre otras cosas la esclavitud, la poligamia y la circuncisión), y las leyes del Nuevo Testamento. Incluso Jesús dice que antes pasarán los Cielos y la Tierra antes de que cambie una coma de la Ley, y poco después, sus apóstoles dicen que la ley antigua ya no es obligatoria. El caso fue tan escandaloso, que hubo al menos un teólogo, Marción de Sinope, que hacia el año 150 dijo que el Dios vengativo y castigador del Antiguo Testamento no podía ser el mismo Dios amoroso y protector del Nuevo Testamento (quizás el del Antiguo fuera Satanás). Por supuesto que Marción fue condenado como hereje. Nuevamente, la hipótesis formulada resulta errónea.
PREDICCIÓN 4: EN CASO DE REDACTARSE PROFECÍAS, TODAS Y CADA UNA DE ELLAS DEBERÍAN CUMPLIRSE. Y sabemos que esto no es así. Hay algunas profecías que Dios no cumplió (la maldición sobre Jeconías o la muerte de Josías, por ejemplo). Y hay otras que no sólo no cumplió, sino que tampoco van a cumplirse jamás, debido a la imposibilidad física de que eso suceda (por ejemplo, la predicción de que en el fin de los tiempos caerán las estrellas de los cielos, que presupone estrellas de tamaño mucho menor a la Tierra, cuando en realidad es justamente al revés).

Por todo lo anterior, es claro que una de las dos partes de nuestra hipótesis se cae: o bien no existe un Dios, o bien si existe, éste no inspiró la Biblia, y ésta fue una invención más o menos afortunada por parte de un esforzado grupo de escritores tratando de hacer lo que mejor podían con lo que tenían. (Existe una tercera posibilidad: que Dios inspiró la Biblia pero que los escritores no le hicieron caso ni escucharon bien, lo que por supuesto no deja muy bien parada la Omnipotencia de Dios).

Fuente: Siglos Curiosos |