Pocos hombres como Víctor Jara, cantante, compositor y músico, pero también revolucionario, Víctor Jara quien no calló la voz, quien no bajó la cabeza, Víctor Jara quien alzó la voz a un pueblo desesperado tras el golpe militar en Chile que derrocó a Salvador Allende, Jara quien murió por la verdad y que llevó como oración y grito de guerra la frase:
“El amor a la justicia como instrumento del equilibrio para la dignidad del hombre”
Jara está entre la lista de hombres grandes, entre los que merecen ser recordados e imitados; nació el 28 de septiembre de 1932; hijo de padres campesinos, originarios de la pequeña localidad de Quiriquina, perteneciente por entonces al Departamento de Bulnes, actualmente San Ignacio, y caracterizada por un arraigado folclore. Su padre, Manuel Jara, se dedicaba a las tareas del campo, y su madre, Amanda (originaria del sur de Chile), además de dedicarse a las labores domésticas, tocaba la guitarra y cantaba. Tenía, además, cuatro hermanos: María, Georgina ("Coca"), Eduardo ("Lalo") y Roberto, el menor.
Por causa de las necesidades familiares, Víctor se vio obligado desde niño a ayudar a la familia en los trabajos del campo. Influido por su madre, tomó también contacto a temprana edad con la música, además de asistir al colegio.

La lenta muerte de Víctor Jara >>>
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